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Pensamientos del Maestro Omraam Mikhael Aivanhov
El
Maestro Omraam Mikhael Aivanhov (1900-1986) nació en Bulgaria. Filósofo
y pédagogo francés de origen búlgaro, fue a Francia en 1937, donde
residió desde entonces.
Lo
que más sorprende en su Enseñenza, es la multiplicidad de puntos de
vista bajo los que está presentada esta única pregunta: el hombre y su
perfeccionamiento. Sea qual fuere el asunto abordado, es
invariablemente tratado en función del hombre, en función del uso que
puede hacer para una mejor comprensión de sí mismo y una mejor conducta
en su vida. Si su palabra tiene tal alcance, es porque él mismo es una
ilustración de su Enseñanza.
Vais
a meditar por la mañana a la salida del sol, pero este ejercicio no os
aportará gran cosa si no os habéis preparado antes, la víspera. Y sobre
todo, en el momento en que os encamináis para reencontrar la aurora,
debéis tener bien presente en vuestra cabeza y en vuestro corazón la
convicción de que vais no sola 
mente a asistir, sino a participar en
este acontecimiento formidable que se produce en el universo. ¿Qué hay de más bello y más esencial que el nacimiento del día? Diréis
que vuestra presencia no cambiará nada, el sol se levantará tanto si
estáis ahí como si no. Es cierto, el sol no os necesita para elevarse. Pero
es para vosotros que es importante, porque existe una relación entre
los acontecimientos de la naturaleza y los de vuestra vida interior.
Cuando sepáis cómo mirar al sol cuando sale, en ese instante en el que
surge el primer rayo, sentiréis todos los poderes puros y luminosos que
entran en acción, y comprenderéis cuán importante es trabajar con ellos
a fin de que el día se despierte también en vuestra conciencia. » La Salida del Sol, Fuente de Alimentos Está
dicho en el Zeha Besta, que cuando Zaratustra preguntó al Dios Aur
Mazda cómo se alimentaba el primer hombre, éste le respondió: " - "Comía fuego y bebía luz." Entonces,
¿por qué no debemos también nosotros aprender a comer fuego y a beber
la luz para volver hacia la perfección del primer hombre? Diréis que esto no es posible. Sí, es posible. Estáis
contemplando la salida del sol: esperáis el primer rayo permaneciendo
vigilantes y atentos... Desde el momento en que ese primer rayo
aparece, pensad que lo absorbéis, que lo tragáis. En lugar de mirar
sólo el sol, lo bebéis, lo coméis, e imagináis que esta luz que está
viva, se propaga por todas las células de vuestros órganos y los
purifica, los refuerza, los vivifica. No solamente este ejercicio os
ayuda a concentraros, sino que sentiréis que todo vuestro ser se
estremece, se ilumina porque conseguís verdaderamente absorber la
luz... En Grecia se le
llama ambrosía, en la India soma, los alquimistas lo llaman el elixir
de la vida inmortal... Todas las culturas han mencionado la existencia
de un brebaje de inmortalidad, y hablan de cómo prepararlo. En
realidad este brebaje existe en la naturaleza, pero evidentemente no en
cualquier parte: sólo se le encuentra en las regiones más sutiles, las
más puras, y en ciertos momentos particulares, como a la salida del sol. El
momento de la salida del sol, es el más favorable del día para poder
beber de esta ambrosía que el sol distribuye por todas partes en el
universo y de la que todas las criaturas vivas, las rocas, las plantas,
los animales, los humanos, recogen las partículas. La verdadera bebida
de la inmortalidad es la luz, y por la mañana, a la salida del sol,
podéis captar esta luz para alimentar vuestros cuerpos sutiles. En
la mitología, el fénix es ese pájaro de Arabia que, periódicamente, se
instalaba sobre una hoguera de plantas aromáticas, y él mismo le
prendía fuego, se consumía, y después renacía de sus cenizas. Por ello
se ha convertido en el símbolo de los seres muy evolucionados que,
conociendo las leyes de la vida inmortal, son capaces de renovarse sin
cesar. Esos seres tomaron como modelo el sol. Todos
los que aspiran a la vida inmortal, que es la verdadera vida espiritual
y no una prolongación sin fin de la vida física, deben ir cerca del
sol. Únicamente el sol puede enseñarles cuales son los elementos que
dan la inmortalidad, y qué trabajo pueden hacer con ellos. Estos
elementos son tres: la luz, el calor y la vida. El sol no cesa de
distribuirlos a través del espacio como la expresión de la luz, del
calor y de la vida divina. El
día que comprendáis esta verdad y os preparéis para asistir a la salida
del sol como si este fuera el acontecimiento que sobrepasa todos los
demás, entonces beberéis el sol, os alimentaréis del sol y os volveréis
inmortales, porque sabréis renovaros. « Yo soy la luz del mundo. El que me sigue nunca andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. » (Juan 8:12) El Sol, espríritu vivo Decís que amáis al sol, que tenéis necesidad de él. Pero ¿Cuándo vais a verlo y a exponeros a sus rayos?... Es
por la mañana, a la salida del sol cuando podéis descubrirlo en todo su
esplendor, en toda su significación. Para asistir a la salida del sol
en las mejores condiciones, pensad en prepararos durante la vigilia:
comer ligeramente, acostaros temprano, y también no os lancéis en
discusiones que continuarán persiguiéndoos, a pesar vuestro, el día
siguiente. Cuando sepáis
mirar el sol con un pensamiento despegado, libre, sentiréis que entráis
en contacto con él, con su espíritu, y que absorbéis sus rayos como si
fuesen gérmenes de vida. Desde que empezáis a respirar y a beber la
vida del sol, todo cambia: vuestra alma se abre, una fuente brota, os
impregnáis del esplendor del alba. Algo de la pura luz en la que os
bañáis penetra poco a poco en vosotros, y deseáis expandir por todas
partes estas bendiciones a fin de que todos los seres disfruten de esta
misma felicidad. Por todas
partes en el espacio el sol proyecta partículas de una gran pureza. Y
si sabéis cómo concentraros en él, podréis eliminar de vuestro
organismo toda clase de materias usadas, oscuras, para sustituirlas,
por nuevas partículas vivas, luminosas. He
ahí un ejercicio extremadamente útil que podéis hacer por la mañana
meditando a la salida del sol. Con todo vuestro corazón, con toda
vuestra alma, tratad de captar estas partículas divinas de forma que
penetren en vosotros; así, poco a poco, gracias al sol, renovaréis la
materia de vuestro ser, y pensaréis y actuaréis como un hijo de Dios. La Práctica De La Salida del Sol Fue
el Maestro Peter Deunov, en Bulgaria, quien había instaurado esta
práctica: asistir a la salida del sol durante los meses de primavera y
de verano. ¡Hay tantas cosas que comprender mirando salir el sol,
tantos ejercicios que hacer para impregnarse de esta vida, de esta luz,
de este calor! Desde el
alba, ya es un verdadero evento que se prepara en el cielo... todas
esas nubes oscuras o claras que aparecen y desaparecen.... Después
todos esos colores de la aurora, estas son presencias que presiden la
llegada de esta presencia deslumbrante: el sol. Pero,
¿cuántos se dan cuenta de lo que representa el nacimiento de un nuevo
día que, desde hace miles de años, repite incansablemente la primera
mañana del mundo?... Todas esas criaturas visibles e invisibles que
asisten a esta prodigiosa aparición de la luz... Pero los humanos están
tan poco habituados a utilizar las facultades psíquicas, espirituales
que el Creador les ha dado que, ante una salida de sol, ellos no saben
qué hacer. Por su puesto, ellos reconocen que es un bello espectáculo,
pero al cabo de un momento, ellos se aburren, esta bola brillante en el
cielo, están cansados de mirarla. Y ellos abandonan el sol para
ocuparse de cosas más tangibles... más "¡importantes!"... El
sol es la imagen más perfecta de Dios. Pero a pesar de esta perfección,
él no es mas que una forma, y es necesario ir más lejos y más alto para
buscar a Dios más allá de esta forma. Dios debe ser siempre buscado más allá de las formas. Entonces,
mirando el sol, esforzaos en sentir que vosotros estais delante la
mejor representación de Dios. Esta sensación contribuirá a elevar todas
las vibraciones de vuestro ser. Todos los elementos serán exaltados en
vosotros, serán proyectados a las regiones superiores del espacio, e
incluso la noción del tiempo se va a abolir. Como Dios vosotros
vivireis en la eternidad. Así pues, sepan que lo que les digo hoy es la
verdad; las entidades aquí presentes lo escuchan y lo propagarán en el
mundo entero. Al mirar al
sol, centro de nuestro sistema solar, tratad de reencontrar el centro
en vosotros: vuestro espíritu, que es omnipotencia, sabiduría,
omnisciencia, amor universal, y acercaos cada día a él. Mientras
permanezcáis separados del centro, seréis zarandeados, estaréis a
merced de las corrientes más desordenadas y contradictorias. Me diréis,
claro, que las tareas de la vida cotidiana os obligan a abandonar el
centro para proseguir vuestras actividades en la periferia.
Efectivamente, pero si es preciso saber alejarse del centro, puesto que
es necesario, esto no significa que se deba cortar la conexión con él.
Al contrario, cuantas más actividades tengamos en el mundo (la
periferia), tanto más debemos reforzar esta conexión con el centro, con
el Espíritu. Porque es de este centro de donde recibimos la energía, la
luz, la paz que necesitamos para llevar a buen término todas nuestras
empresas.
Simbolismo De La Salida del Sol En
psicología, en el simbolismo universal y en el simbolismo de los
sueños, el sol puede representar (entre otros): la conciencia, Dios, el
padre, la salud, etc,. Según el texto y según los grados. El es la raíz
y la fuente de la vida, de luz y de calor (ver los Arquetipos de Carl
Gustav Jung). Sin el sol, no habría ninguna vida sobre la tierra. El
representa pues un símbolo particularmente poderoso. La
salida del sol representa el despertar de la conciencia o el
renacimiento. El nos une concientemente o inconcientemente con las
fuerzas constructivas de la vida, del nacimiento, de la resurrección.
El corresponde a nuestra luz interior que se alumbra. Al igual que en
la mañana, al alba todo se despierta en la naturaleza, la contemplación
de este fenómeno induce por analogía, un despertar de conciencia en
nuestro microcosmos o nuestra naturaleza inferior. En
un sueño, el sol que se levanta puede anunciar, por ejemplo: el fin de
una enfermedad (el regreso de la salud), o un florecimiento, la llegada
de una situación floreciente, etc. El
sol naciente es también el símbolo de la iluminación, de la iniciación,
de la resurrección, del nacimiento del nacimiento del principio divino
en el ser humano. La
mejor imagen de Dios es el sol dispensador de vida, de luz y de calor.
Sólo la vida, la luz y el calor del sol pueden darnos una idea de lo
que son el poder, la sabiduría y el amor divinos. A nosotros nos
corresponde ahora entrar en relación con este poder, esta sabiduría y
este amor. Podemos hacerlo con nuestra esperanza, nuestro amor y
nuestra fe. Os daré un ejercicio. Recitad muy despacio, concentrándoos
en cada palabra, la siguiente oración: "Señor, amo tu sabiduría, tengo fe en tu amor, confío en tu poder."
"Señor, amo tu sabiduría." - Nuestro corazón es muy cálido, tiene mucho
ímpetu, pero le falta discernimiento, medida, por esto debe buscar la
sabiduría. "Creo en tu amor..." - Necesitamos creer en el amor. Y
como el amor de Dios es la base del universo, es en él, y tan sólo en
él que podemos tener una absoluta confianza. "Confío en tu poder..." - Al ser estable e inmutable, sólo podemos confiar en la omnipotencia divina. » La
vida es el poder más grande de todos los poderes: para nosotros, los
humanos, sólo el sol puede darnos una idea de ello. De esta vida
sentimos dos manifestaciones: la luz y el calor. Y cuántas veces os he
explicado que, si los cristianos quisieran abrirse al sol,
comprenderían mejor lo que ellos llaman el misterio de la Santísima
Trinidad, el misterio de un sólo Dios en tres personas: el Padre, el
Hijo y el Espíritu Santo. El Padre representa la vida de donde proceden
el Hijo y el Espíritu Santo, la luz y el calor, es decir la sabiduría y
el amor. Pero ¿qué se puede hacer si los cristianos no quieren
comprender que sólo el sol puede justificar y hacerles comprensible lo
que constituye el fundamento de su religión? Y ¿qué se puede hacer
asimismo, si cuando les hablo de meditación a la salida del sol,
imaginan que quiero inducirles hacia la práctica de antiguos cultos en
los que se adoraba el sol como a una divinidad? » Las
conclusiones que extraemos de los seres o de los acontecimientos
dependen del punto de vista donde nos situemos. Desde el punto de vista
geocéntrico, se observa que es el sol el que sale, el que se pone y el
que gira alrededor de la tierra. Sin embargo, esto no es más que una
apariencia, y del mismo modo, aquellos que están acostumbrados a
extraer conclusiones a partir de las apariencias, se engañan; su
ciencia, su filosofía son erróneas, están basadas en una ilusión
idéntica: el sol que giraría sobre la tierra. Mientras que aquellos que
adoptan el punto de vista heliocéntrico, que saben situarse sobre el
sol, con el fin de observarlo todo desde el sol, éstos ven la verdad.
Diréis: "Pero todos sabemos que es la tierra la que gira alrededor del
sol." Sí, en teoría, pero en la práctica ¡hacéis lo contrario! Por esto
os repito: "Trabajad cada día para encontrar el sol en vuestro
interior, es decir la parte divina de vuestro ser. Y vivid allí, mirad
y actuad desde allí, y estaréis en la verdad."
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