Meditar es vaciar de contenido la conciencia. Y no importa cómo meditar, según qué prácticas hacerlo, sino lo que la meditación es en sí misma. “Si uno puede descubrir, muy profundamente, la significación, la necesidad y la importancia que la meditación tiene para uno mismo entonces descartará todos los sistemas, los métodos, los gurús, junto con todas las cosas peculiares que se hallan involucradas en el tipo oriental de meditación.”

Para el pensador, es muy importante “descubrir por uno mismo lo que se “es” en realidad, no de acuerdo con las teorías y las aseveraciones y las experiencias de los psicólogos, filósofos y gurús, sino por la investigación de toda la naturaleza y el movimiento de uno mismo, por el ver qué es uno realmente”.

No hay camino hacia la verdad

La verdad es única y no hay camino que conduzca a ella, sino que es la verdad la que debe llegar a uno. Solo puede hacerlo cuando la mente y el corazón tienen claridad: “cuando hay amor en el corazón y no está lleno de las cosas de la mente, no se habla de organizarse y formar una hermandad, no se habla de creencias, no se habla de división o de las fuerzas que crean división, no se busca reconciliación”. Este pensamiento se orienta a ser un ser sencillo y despojarse de etiquetas, patrias, porque eso permite que la verdad se manifieste, que solo puede hacerlo cuando la mente está vacía, cuando deja de inventar cosas y se permite que llegue sin que se la invite. “Llega tan rápida como el viento, inadvertida. Llega secretamente, y no cuando uno mira y desea. De repente está allí tan rápidamente como la luz, tan pura como la noche; pero para recibirla el corazón debe estar lleno, y la mente vacía. Ahora tiene la mente llena y su corazón está vacío”.

 

El amor

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