El verdadero Secreto de la Ley de Atracción es el Sentimiento, haz todo lo que puedas para sentirte lo mejor posible, el mayor tiempo posible, porque lo semejante atrae lo semejante.

Lo que quieres existe. Y lo puedes buscar, lo puedes encontrar y lo puedes aceptar. Eres parte de la humanidad y de la naturaleza y, aún más grande, eres parte de Dios. Dios es el Creador y el Dador, y una parte de su vida y sus anhelos fueron puestos en ti al principio del tiempo. Dios se realiza a través tuyo. En su creación vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser. Cuando tenemos hambre, hay alimentos para poder saciarla. Cuando tenemos sed, hay agua para poder beberla. Cuando estamos cansados, existe el sueño para recuperar la energía. Hay dicha para nuestro íntimo deseo de felicidad, tierra fértil en la que crecen las simientes, corazones en los que florece el amor y acciones a través de las cuales maduran los resultados esperados. Así que los íntimos y más nobles anhelos de Dios fueron puestos como una semilla en tu interior, y tú fuiste puesto en un mundo que contiene todo lo necesario para que esa semilla crezca. Así pues: busca, encuentra y acepta.


Deja de pensar que lo que quieres no existe. Talvez estás buscando en donde no está. Talvez estás buscando en donde desde el principio te dijeron que no lo tenían. O estás buscando donde te dijeron que lo tenían, pero te mostraron muchas veces que no era así. Deja de pedir peras al olmo. Vives en un lugar que te puede aportar lo que necesitas y que también te muestra claramente cuando necesitas cambiar tu estrategia de búsqueda o el lugar en el que pones en marcha tu estrategia.


Deja de pensar que tus pensamientos, palabras y acciones son infructuosos. Talvez no se están dando los frutos que quieres. Pero lo cierto es que hay frutos. Todas las semillas dan frutos y, si no estás teniendo los resultados que deseas es porque estás plantando una simiente equivocada o porque lo estás haciendo en lugar inadecuado. La naturaleza es muy fértil, muy nutritiva y muy generosa; hace crecer todas las semillas que se plantan y se cuidan. Así pues, pon atención a los resultados que tienes para que descubras cuáles fueron las semillas que sembraste en el pasado. Pon atención al pensamiento, la palabra y la acción que cultivas en el presente para que dé los frutos que anhelas en el futuro.


La vida está diseñada para que todo funcione bien y, si no está funcionando bien, es porque hay algo obstaculizando ese desarrollo. Y lo cierto es que nosotros podemos quitar esos obstáculos, porque todos los obstáculos, nosotros los generamos o nosotros los aceptamos. La responsabilidad por nuestra vida está en nuestras manos. Deja de escuchar a las personas que te dicen que la responsabilidad está en los demás, o en lo demás. La responsabilidad está en ti, y cualquiera que te diga lo contrario te está quitando poder, o está consintiendo que lo pierdas, aunque se llame tu amigo. La vida recibe la semilla que le damos y la hace crecer. La tierra es fértil, nutritiva y generosa; incluso la semilla está dada. Pero nos corresponde a nosotros sembrar, regar y cuidar para que la planta deseada crezca. La vida es generosa y da, pero solamente apoya a quien se reconoce como parte de ella, y se reconoce al que se sabe parte de ella porque también da; esa es la contraseña. Da frutos al mil por uno, para quien primero siembra. Da calor a quien primero otorga la leña al fuego. En vano pedimos a la vida y a los demás lo que a nosotros nos corresponde dar.


Aquello a lo que dedicas tu atención y tu energía crecerá. Quejarse de la vida y de las personas no está bien. La vida y las personas son como son y ellos deciden qué manifestar. Eso está más allá de nuestro control y enfocar nuestra voluntad en quererlos controlar es infructuoso; incluso más que infructuoso es contraproducente. Quizá tengas razón en desear que las cosas sean diferentes. Pero no funciona porque te estás enfocando en la parte que no te corresponde. La parte que te corresponde está en ti. Qué piensas sobre lo que sucede y qué harás con tu tiempo y tu energía. Cuando te quejas de las cosas renuncias a tu poder de cambiarlas. Cuando te quejas de la situación renuncias a tu poder de ser quien eliges ser, esperando que los demás te den el permiso para serlo. Tienes el tiempo limitado, así pues, aprovéchalo bien. Tienes derecho a hacer lo que quieres hacer. Tienes derecho a ser quien quieres ser y a compartir lo que quieres compartir. Tienes la prerrogativa divina para hacerlo y es tu responsabilidad ejercerla. Aquello a lo que dedicas tu atención y tu energía crecerá.


La libertad y la responsabilidad son dos caras de la misma moneda. Pocas veces nos damos cuenta de que no es libertad lo que queremos. La libertad ya la tenemos: ¿acaso no hemos hecho toda la vida aquello que hemos querido hacer? Pero, ¿de qué nos vale la libertad si elegimos hacer cosas que nos traen lágrimas o que limitan nuestra paz y nuestro gozo? Podemos decidir mejores cosas. Elegir los resultados que queremos y elegir sabiamente las acciones que producen esos resultados. Esto es ejercer la libertad con sabiduría, y se consigue cuando abrazamos la responsabilidad en nuestras vidas.
Lo semejante atrae lo semejante. Nacen seres humanos de los seres humanos y caballos de los caballos. Así, en la vida, se atraen las circunstancias que armonizan con el estado de ser que tenemos y con la forma en la que nos sentimos. El verdadero secreto de la ley de atracción es el sentimiento. Haz todo lo que puedas para sentirte lo mejor posible el mayor tiempo posible, porque lo semejante atrae lo semejante.


Tienes tu mente, tu cuerpo y tus relaciones. El pensamiento cristaliza la realidad. Poco a poco, así como el vapor se condensa en agua, y el agua precipitada puede congelarse convirtiéndose en hielo, así los pensamientos albergados con perseverancia condensarán en palabras y acciones que se solidificarán convirtiéndose en situaciones concretas. Por lo tanto, dale a tu mente los mejores pensamientos que puedas darle a través de la lectura y las buenas conversaciones, evita la información contaminada y comparte lo mejor que hay en ti. La palabra es mágica y crea aquello de lo cual hablamos, por lo tanto, habla recta y creativamente. Da a tu cuerpo alimento puro, nutritivo y suficiente. También ejercicio y descanso. La energía sexual tiene el poder de crear realidades, arte, ciencia y hasta seres humanos: no la desgastes, sino crea con ella y compártela con quien amas; deja que te impulse a ser lo que eres y lo que siempre has querido ser. Da a las personas lo mejor de ti, para que las personas te den lo mejor de ellas.


Dios y la vida siempre bendicen. Siempre. Y es nuestro deber ponernos en condiciones de recibir sus bendiciones eternas. Todo aquello que tú hagas será apoyado para su desarrollo; así como la tierra cuida el desarrollo de todas las semillas, sin importar su naturaleza. Ellos hacen crecer, nosotros elegimos la semilla que queremos ver crecer. Elijamos una semilla cuyo fruto queramos comer y cuyo aroma queramos oler. Una semilla cuyos resultados nos hará sonreír. Que hará sonreír a los demás. Que hará sonreír a Dios y a las generaciones venideras. Las bendiciones están aquí. Las bendiciones están ahora. Búscalas, encuéntralas y acéptalas.

Siguenos en Facebook
Suscribete