Nadie está listo para nada. Pero algunos dicen que sí y otros dicen que no. Y eso hace toda la diferencia.

Decir “sí” o decir “no” lo cambia todo. Nuestra vida se forma con las decisiones que tomamos. Y solamente las elegimos y las asumimos. Sin estar listos.

Por ejemplo, ningún padre piensa que está completamente listo para la llegada de su hijo (por lo menos, entre los que conozco yo). Sólo hacen lo mejor posible y le dan la bienvenida. Los oradores se ponen nerviosos antes de pronunciar su discurso, sin importar cuántas veces lo hayan ensayado o qué tan bien dominan el tema. Darle voz a una propuesta laboral requiere coraje porque, sin importar qué tan bien la hayas pensado, tendrá que probar su verdadero valor en los hechos.

Y el hijo puede ser maravilloso, el discurso sublime y la propuesta enriquecedora…y todos ellos tendrán que pasar por una delgada línea en la que el miedo te dirá que no estás listo para eso que anhelas. Dirás que sí o dirás que no. Y eso empezará a definir quién eres, qué das y qué obtienes.

Sólo hay cosas que queremos y cosas que no queremos. Nos ponemos a la altura de las que queremos y rechazamos las que no queremos. Hay algunas cosas que parecen demasiado buenas y demasiado espirituales para los observadores inexpertos. Algunos de ellos llegan incluso a decir que son “tan buenas” que la humanidad no está lista todavía para ellas. Una vez leí una de las mejores réplicas de las que he tenido conocimiento; decía algo así: “y yo les pregunto, ¿está la humanidad lista para la guerra, los asesinatos, el sufrimiento? ¿Está la humanidad preparada para la prostitución, para las violaciones, para la drogadicción? Hay muchas cosas así, nos parecen demasiado buenas como para que lleguen a todo el mundo; y sin embargo, hay otras dolorosas en las que ya estamos inmersos y no se reflexiona en abandonarlas. Lo que quiero poner en relieve es lo siguiente: aceptamos en nuestro mundo un montón de cosas para las que no estábamos listos…pero les dijimos que sí. Y aquí están. Si hemos sido así de valientes (o tontos) con respecto a cosas que nos hacen daño, ¿cuánto más valientes debemos ser para decir que sí a las cosas que nos ayudan y nos bendicen, aunque no estemos listos para ellas?

Se presentarán ante ti cosas sorprendentes. Algunas llegarán cuando las esperas y talvez pienses que ni aún así estás listo. Otras llegarán de forma inesperada para abrirte el corazón. No estarás listo para ellas, o te sobrecogerán. Pero podrás aprovecharlas.

Decir que sí a las cosas, las personas o los acontecimientos les abre las puertas de tu corazón. Los dejas entrar con todo lo que tienen para ti. El proceso te marcará después la forma de continuar. Y te pondrás a la altura.

Decir que no les cierra las puertas. Te quedas igual, sin mutaciones ni influencias adicionales.

La decisión es el milagro de la vida. Un regalo maravilloso que no podemos rehusar. Porque todo el tiempo estamos decidiendo. Cuando queremos y cuando no queremos. Así que aquí no valdrá el decir que no estás listo. Igual tomarás una decisión. Busca que las decisiones que tomes sean concientes. Que sean tomadas con el poder de tu voluntad y de tu atención. Toma una decisión de la cual te puedas hacer responsable.

La otra cosa es que tomes una decisión que sea buena para ti. Que te haga sentir bien y que te lleve a donde quieres llegar. Que sea suave contigo. Que sea dulce…

Y que te ayude a honrar la vida. Porque las buenas decisiones muchas veces te desafían. Y las recompensas instantáneas siempre son las más pequeñas. Así que analiza tu vida en base a los resultados que obtienes y no al placer con el que te premian. Que los pasos más fáciles de dar son hacia abajo pero nunca nos permiten llegar a una cumbre. A respirar el aire limpio y a ver el cielo más de cerca.

John Greenleaf Whittier escribió “Porque de todas las palabras tristes dichas o escritas, las más lo son: ¡Podía haber pasado así!”.

Toma decisiones de las que no te arrepientas. Y si ya tienes de qué arrepentirte, olvídalo y corrígete. Levántate más sabia y más fuerte. Que tu vida y tu gente te esperan y tienes mucho qué darles. Mucho de tu amor. Mucho de tu tiempo. Mucho de ti…¡eso es! Que puedas darnos a todos nosotros mucho de lo que tú eres y que toda tu energía se empleé en construirte y ninguna en lamentarte.

Toma tu decisión, siempre podrás cambiar.

Siempre podrás hacer las paces con el pasado y con tus hermanos. Y crear un nuevo futuro. Pero por ahora decide con todo tu corazón y comprometiendo lo mejor de ti.

Quizás no estás listo, hermano. Quizás no estás lista, hermana.

Pero dite que sí a ti. Dile que sí a la Vida. Dile que sí a Dios. Dile que sí a la felicidad.

Y que no a traicionarte, a mentirte o a robarte.

Estarás listo para la decisión que tomes. Y el Cielo te bendecirá.

El Loco

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