Desapego y Atención

El Desapego y la Atención auténticos convertirán nuestra vida en una Obra Maestra. No confundamos estas virtudes espirituales con sus caricaturas: el descuido y la ansiedad.

Renunciemos al apego y la ansiedad por controlarlo todo a la vez que somos concientes del proceso de nuestra creación y hacemos con atención lo que es debido para que todo esté hecho y salga bien.

¿Alguna vez has visto un mandala? Son esas imágenes maravillosas de dioses o motivos espirituales con formas circulares o semicirculares. Los tibetanos los hacen con arena de distintos colores. Pasan días y días formándolos con mucho amor y dedicación, buscando que sean lo más perfectos posible. Al final, están terminados y con la forma que buscaron darles. Acto seguido, los destruyen. Este es un ejercicio maravilloso que explica perfectamente lo que tratamos aquí: hacer las cosas con amor y esmero absolutos porque son nuestra obra y una manifestación de nosotros mismos. Eso es algo que ponemos en nuestra vida: Amor y Atención. Pero también comprendemos que todo en este mundo surge, permanece un tiempo y finalmente desaparece, es decir, todo pasa; por eso otra cosa que ponemos en nuestra vida es el Desapego, para aceptar y vivir en armonía con esta ley que gobierna a nosotros y a nuestras creaciones. Dedicación para terminar y Soltar para aceptar que lo que hemos terminado es perecedero. Amor y Ecuanimidad. Atención y Desapego.

Esa es la forma de proceder. Correcta al cien por ciento. Al cien por ciento porque nos permite multiplicar al máximo las posibilidades de ser felices y disminuir al mínimo cualquier posibilidad de angustia. Completamente virtuosa porque nos permite crear la mejor versión de nosotros mismos y aceptar que las cosas en la naturaleza fluyen a su propio ritmo…porque hacemos lo mejor que podemos y descansamos con la confianza en que el Gran Espíritu tiene sus propios métodos y sus propios tiempos…y que nos armonizamos con ellos, pues los sabemos Perfectos.

La mayoría de tus conocidos entran en unos de los siguientes dos grupos: unos son muy atentos y dedicados a su trabajo pero también se angustian terriblemente queriendo producir resultados distintos o afligiéndose porque las cosas no son más rápidas. Y otros son descuidados en el arte que profesan pero tampoco buscan ningún resultado en concreto, así que no hay desilusiones en su vida aunque tampoco brillo.

Las personas más desdichadas de las que tienes noticias omiten la atención al momento de crear y después se apegan a su ilusión de que las cosas sean diferentes o se resisten a aceptar los resultados que su negligencia les creó. Omitir la Atención y el Desapego es lo peor que podemos hacer, si lo que queremos es ser felices.

El desapego no se trata de negarse a beber agua. El desapego se trata de beber el agua y permitir que hidrate nuestro cuerpo y que un poco de ella salga posteriormente. Significa solamente que aceptamos que las cosas fluyen y que cooperamos con ello. Que damos y recibimos. Que inhalamos y exhalamos. Que necesitamos las dos cosas para vivir, y que cooperamos con ambas.

La atención no significa escuchar la canción y esforzarnos por hacer como que no escuchamos el ruido, sino hacer al ruido parte de la sinfonía. Estar presentes en este momento, observando cómo Dios se manifiesta en él…y cooperando con esta creación, sintiendo cómo Dios pasa a través de nosotros para hacer manifiesto lo inmanifestado.

Hay algunos momentos en que lo hemos sabido, sólo es cuestión de recordarlos: al realizar un castillo de arena y destruirlo después, o hacer un trazado hermoso sabiendo que desaparecerá cuando suba la marea. Cuando entonamos una canción hermosa para un lugar del que partíamos. Cuando dimos un regalo a un amigo que no volveríamos a ver. Cuando dimos algo que otro apreció profundamente, como reconociendo que era más suyo que nuestro en virtud del amor que despertó en su corazón. Cuando creamos algo y lo mostramos a los demás. Cuando en la presencia de nuestros padres nos miramos mutuamente y sabemos que hemos hecho esfuerzos que valen la pena pero también que el pasado ya se fue. Comprendimos la Atención y el Desapego cuando estábamos tan absortos en la creación que el proceso mismo se convirtió en la recompensa, a la vez que  pudimos soltar todo lo que tuviera que ver con el pasado o el futuro; cuando lo primero era Presencia Pura en la que nos fusionábamos con nuestra creación y lo segundo no se trataba de una pérdida sino de una liberación.

La Atención al momento presente viene a ser la Virtud por la cual nos desprendemos del pasado, del futuro, de las preocupaciones, las ilusiones y otras cosas semejantes. Y el Desapego se convierte en la Virtud por medio de la cual nuestra Atención puede estar en el ahora, sintiendo que gana el presente y no que pierde el pasado y el futuro; gozando el aquí, y no sintiendo que perdió el allá. La Atención y el Desapego son las manifestaciones que nos permiten sentir la Presencia de Dios en cada momento e imbuir de Él/Ella a nuestra propia vida y obra.

El Bhagavad Gita nos dice: “Tienes derecho a la acción pero no a los frutos de la acción”. Antes de ofendernos o sentirnos ultrajados, podemos pensar sencillamente en que es la acción lo que nos corresponde crear, que sólo esa es nuestra responsabilidad y sólo de ella es útil ocuparse. Lo frutos le corresponden a Dios y a la Naturaleza. Esto es sólo una idea que puede resultar útil, hay mucha más Sabiduría en ese verso.

Y también: “Haz tu trabajo como una ofrenda a Dios” lo que nos permite dirigir lo más noble de nosotros hacia lo más noble de Universo.  Participar del proceso de creación y dación en nuestra vida. Recibir algo hermoso venido de Dios en nuestras pequeñas manos, imprimirle toda la belleza que podemos y depositarlo de nuevo en sus Grandes Manos que la pueden cuidar mejor.

Que seas feliz.
Que también los tuyos sean felices.
Y que cada vez puedas incluir a más hermanos en ese “tuyos”.

 El Loco

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