Cuando comenzamos a transitar el camino espiritual, buscamos la perfección en nuestras vidas. Tratamos de mejorar nuestro carácter, costumbres, ideas, alimentación, y hasta la vida social.

En el momento que aprendí a pensar, nací en ti, yo soy el que me apego a las cosas a las personas, yo soy el que hace dramas, sufro y guardo rencores.

Y no te das cuenta, crees que tú eres yo. Crees que eres tú el que se hace adicto a las cosas y las personas, No te das cuenta que soy yo el que sufre, y no tú. Soy yo el que hace los dramas y no tú.