Somos parte del Gran Espíritu que crea, sustenta y destruye todo. Somos hijos suyos y estamos hechos de su misma Esencia y Sustancia.

(El Antídoto Contra La Negligencia Y Los Infiernos Personales)

Elegir es un don divino. Es la prerrogativa sagrada con la que Dios nos ha bendecido para reconocer nuestra libertad, a través de la cual podemos desarrollarnos y convertirnos en las personas en quienes nos queremos convertir. Y por medio de ésa formación de nosotros mismos, también atraemos los haceres y teneres que nos acompañan.

Gracias por estar aquí y compartir éste momento conmigo.

No sé si alguien te ha dicho esto. Si nos estábamos tardando demasiado, te lo diré yo: qué bueno que naciste. Ignoro también si has reflexionado en las bendiciones que has esparcido por la vida de otras personas sin darte cuenta. Pero yo te digo: qué bueno que llegaste.


Tu Corazón es tu Maestro. El más sabio de todos. El más implacable de todos. El más amoroso. El más veraz.

El corazón de cada ser humano está unido en el fondo al corazón de toda la humanidad. Todos nosotros estamos unidos en un inmenso corazón. De forma que lo que daña a uno, daña a otros. Lo que sana a uno, sana a los demás.

Quiero una espiritualidad que no me estorbe.
Quiero una espiritualidad que me dé alegría y no tristeza.

Y Verdadera y Falsa Rebeldía

La Virtud que desarrolla la vida interna de la persona y le produce resultados positivos en vida es auténtica.

La virtud que impide el desarrollo de la persona y la convierte en un sepulcro blanqueado es sólo moralismo.

La Rebeldía Verdadera nos libera de la ignorancia y sus malos resultados.

La falsa rebeldía es únicamente reaccionaria, y esclaviza más.

El tiempo no existe en el Cielo.

Pero recuerda que estás viviendo en la Tierra. Lo más importante en quién nos estamos convirtiendo como seres humanos y qué estamos haciendo por nuestros hermanos.

Jack Kornifield es un estadounidense que ha dedicado su vida a la enseñanza de la meditación. En un libro llamado “La Meditación Vipassana” del que es coautor (junto con Joseph Goldstein) escribe que hay dos grandes fuerzas en el mundo: la de aquellos que no tienen miedo de matar y la de aquellos que no tienen miedo de morir.

Esta idea me afectó profundamente. Y me invitó a reflexionar con un sentimiento particular de paz y de verdad. La idea caló con fuerza en mi mente y me hace pensar en que al mismo tiempo que una idea hermosa y una verdad contundente, es también un desafío práctico y una forma clara de pensar en la fuerza de nuestra práctica espiritual y en lo que significa, y significará, nuestra vida para este planeta en el que vivimos y los hermanos con los que compartimos este tiempo.

Dios habita en el fondo de nuestro corazón, de nuestra mente y nuestro cuerpo. No necesitamos pensar para conocernos ni para estar en paz. Lo único que necesitamos es recogernos dentro de nosotros y prestar más atención al silencio que al ruido.

Aprendizajes Erróneos y Experiencias No Digeridas

 Hay dentro de nosotros una partícula Divina que comparte los atributos de la Fuente Divina de la que salió: amor infinito, paz completa, felicidad plena, sabiduría total, belleza inalterable. Tenemos esa partícula lista para expresarse y un anhelo poderoso de expresarla.

GRACIAS, Hay Regalo que Acepto. Hay Regalos Que No Acepto.

Anteriormente escribí acerca de nuestra capacidad de aceptar o no aceptar los regalos que nuestros semejantes o las circunstancias de la vida nos ofrecen.

Es importante hacer una distinción.

Por lo general un “regalo” viene acompaña también por un “empaque”.

Por ejemplo, hablando de relaciones románticas enfermizas, el empaque de alguno de sus regalos podría ser el amor, pero el verdadero regalo podría ser dolor.

No son mías las creencias que me enseñaron, pues yo no las inventé y ahora que son mías, encuentro muy difícil poder modificarlas.

El hábito no es realmente mío, sino que lo uso para sentirme como me siento.

Nadie está listo para nada. Pero algunos dicen que sí y otros dicen que no. Y eso hace toda la diferencia.

Que tu árbol dé frutos dulces y esté protegido de la cizaña.

Estas son las dos cualidades personales que debemos mostrar en nuestro trato con los demás paraser felices. Tener las dos garantiza que daremos y recibiremos lo mejor en nuestras relaciones con los demás; por lo tanto, que estaremos cimentando enterreno firme para vivir dichosos. Carecer de alguna de ellas hace posible que nuestra paz y nuestra felicidad sean poco florecientes o que puedan ser alteradas fácilmente. Carecer de las dos ocasionará una vida desdichada.

Es importante comprender estas dos cualidades. Comprenderlas bien y por separado: que de una vez y para siempre dejen de confundirse la bondad con al estupidez y la astucia con la maldad. El ser humano puede sembrar el bien para que se multiplique y también puede protegerse contra el daño. Ser y hacer lo necesario para multiplicar las bendiciones y para que los actos malintencionados o descuidados de los demás no lo perjudiquen. Y así, habiendo comprendido y cultivado las dos cualidades, preparar el terreno de la mejor manera para una vida completamente dichosa.

Dos actos para traer la magia a tu vida. Dos poderes de las profundidades de tu corazón. Dos regalos divinos para crear tu persona y tu existencia. Dos bendiciones para tus hermanos y el mundo.

Son también la expresión de las virtudes que nos permiten deshacer todo lo malo y multiplicar todo lo bueno. O, si lo prefieres, quitarle el poder a lo que nos daña y multiplicar el poder de lo que nos beneficia. Nos permiten hacer las paces con nuestro pasado: aprender de él y trascenderlo. Nos permiten vivir alegres el presente y sembrar las semillas de un futuro más luminoso.

Son para ti, y son para todos.

No Tomar Prestado El Dolor Ni El Daño De Otros, No Aceptarlos Por Debilidad
Si respetas aguerridamente tu libertad respetarás, asimismo, la libertad de los demás.

Si esclavizas tu mejor juicio a lo que otra persona decida por ti, exigirás también, que otros violen su bienestar en tu favor.

Si te proteges del daño que otros pueden hacerte, te mantienes sano y salvo. Estando sano y salvo puedes ayudarlos.

Si te dejas dañar, te hieres y te llenas de veneno. Lastimado y resentido, es probable que pronto quieras desquitarte.

“Aprender es cambiar”, dijo el Buda.

Y la vida es un maestro paciente que repite la lección hasta que la aprendemos. Así que cambiar es lo único que podemos hacer para abrir un nuevo capítulo y convertirnos en buenos discípulos de la vida.
 
Lo malo no es el cambio que parece presionar desde fuera a quien internamente quiere quedarse estático. Lo malo es esa resistencia a reconocerse como parte de este Universo en constante transformación. Todo cambia. Y ten en cuenta que el movimiento no tiene que ser caótico aunque así lo sientas.Todo tiene un orden; incluso el caos. Así que conserva la paz de tu corazón mientras todo se transforma. Mientras tú mismo te transformas y te mueves en la dirección que tu corazón quiere llevar. Confía en Dios. Confía en la naturaleza. Confía en la vida. Confía en ti: todo estará bien. No temas a lo que parece quitarte la transformación. Conservarás lo esencial. Participa con entusiasmo y ábrete a todo lo nuevo que te traerá. En su momento tendrás que elegir de nuevo y volverás a (o tendrás que) conservar lo esencial para ir a donde debes (o quieres) y transformarás una vez más todo lo que es necesario. Dios te ayudará a hacerlo y te acompañará en el proceso.

El Gozo es una característica del Espíritu y de la Vida. Si no hay Gozo en nuestro corazón no estamos en contacto con nosotros mismos ni con Dios, sin importar las justificaciones de nuestra mente.

Hay cosas que nos duelen y queremos soltar.

Nos da miedo el dolor del desprendimiento o afrontar una batalla.

Y El Mundo Que Ves Sólo Eres Tú Mismo

Tú decides. Tú le das a la vida su valor. No tiene un valor en sí misma; por lo menos no para ti. ¿Qué significa para ti y qué quieres hacer con ella?

¿Quién Soy? ¿Por qué estoy aquí? ¿De dónde vengo y hacia dónde voy?

Hay lo que somos verdaderamente.

Y hay lo que hemos adquirido.

Conocernos a nosotros mismos implica observar las dos. Así, podremos ir quitando caretas y descubriendo nuestra Esencia Divina cada vez más íntimamente y dejando de lado lo que nos dañan, para aprender a vivir con Amor, Libertad y Paz.

Hay una partícula Divina que es UNO con el Gran Espíritu. Y que habita en tu interior. Esto en el aspecto Sagrado de nuestra vida.